domingo, 3 de junio de 2012

Dia 16

Holy Places, al tercer día de junio de dosmildoce
Meine Lieben Freunde,
Hoy le contaba a madre que están en Berlin, me pidió que les diga que no dejen de visitar las embajadas, ya que fueron construidas exclusivamente para ser embajadas, y ustedes que no solo son arquitectos (salvo el Guru del botón y el cierre) sino que ambos tres comparten la pasión por la arquitectura, va a ser algo que sabrán apreciar. Así que les dejo la sugerencia de Madre.
Tengo una amiga que vivió mucho tiempo en Berlin y solía contarme que los jóvenes profesan una suerte de disculpa permanente por el genocidio nazi, que son gente muy amable. También me contaba que no sabia porque siempre encontraba caminando por la calle gomitas de pelo color negro, nunca de otro color, siempre negras.
En casa de mis padres todavía hay pedazos de muro que trajo como souvenir mi hermano el mayor en un viaje que hizo poco después de la caída del mismo. En esa época parece que pasabas y era como patear botellas, tiempo después supe que no solo lo prohibieron sino que podías comprar pedazos en el mercado negro.
Hoy pasado el mediodía fuimos al mercado con mi hermana. No sabemos de donde pero ambas sacamos ese gusto por la cocina. Así que nos compramos de todo, era como estar entre un programa de Narda Lepes y una señora de barrio de 75 años. Divertido igual, novedosa experiencia. Luego fui a Santos a visitar a padres y de regreso al hogar me compre un libro de Paul Auster. Una vez leí un poema de el que adore, muy oscura su literatura. Creo que en el fondo me gustaría ser oscura pero se que ni con todo el empeño lo podría ser. Soy claramente alegre, veo segundas opciones y el vaso siempre esta mitad lleno. Amanezco de buen humor y aunque el día sea tétrico a las 19 recupero mi actitud positiva a empujones del coctel del día, o sea que lo que no se arregla con actitud lo consigue un vaso de vodka.
Ahora estoy cocinando: Morrones para conservas, tarta de puerro y una ensalada arco iris. La ensalada arco iris consiste en que estén todos los colores del arco iris en la ensalada, unos creativos de puta madre los que inventaron el nombre y unos afilados sometidos los que no solo la hacemos sino que encima le contamos a otro que así se llama. Solo pienso comer la ensalada.

Bueno, el pitido de la vaporera me aclama. Diviertanse mucho y recuerden que 'en cada guinness que beban allí estaré'.

Gute Nacht!

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