lunes, 4 de junio de 2012

Dia 17

little horses, a los cuatro dias de junio de dosmildoce

Hallo Jungs,

Hace 16 días que me perdonaron. En verdad nunca se enojaron y fue todo invento mio. O sea que pensaba de que perdón les voy a hablar los ¿cuanto es 17 menos 49?, bueno, esos días que faltan. No se de que les voy a hablar esos días que faltan.
Hoy hablamos. Me quede pensando en el Mercado de yeguas. Me acordaba que siempre me genero curiosidad el universo de los caballos. De pequeña leía la sección de las carreras y le jugaba a alguno imaginariamente. Al día siguiente me fijaba como había salido. Hubiese perdido mucho mas que la imaginación si de eso hubiese hecho una bandera de vida. En la familia por lado de mama eran bastante timba, mi abuelo jugaba al prode religiosamente (también religiosamente comía muchas DRF de menta y anís) y los tíos eran de perderlo todo en los caballos. Mama le juega a algo semanalmente, nunca gana nada. Yo en una época era adicta a las maquinitas que te ganabas cosas, cosas que no servían para nada u ositos pedorros con corazones de "te amo" "sos mi vida" "te extraño" "juntos por siempre". Me los metía todos ya sabemos donde. Igual ustedes hablaban de otro mercado, donde claramente también lo hubiese perdido todo. O no.
Cuando murió mi abuelo encontramos un placar lleno de boletas de prode y de cajas de DRF de menta y anís y ciento de historietas de las aventuras de Isidoro. Fue ahí cuando nos dimos cuenta de que quizás era algo así como un poco obsesivo. Yo no juego al prode pero si como DRF pero de naranja y compro religiosamente mi aventura de Isidoro.
Hace un rato fui a la charla de educación vial. La tenes que hacer para poder renovar el registro de conducir. Nos obligaban a preguntarle el nombre al que nos tocaba de lado, en algo asi de tener en cuenta que el otro es un ser humano y no un pedazo de carne que a nadie le importa. A mi me toco un ex ministro de economía y no se me ocurrió mejor idea que hacerle un chiste. Y uno muy malo por cierto.
Quien daba la charla contó una historia muy deprimente sobre como un auto conducido por un alcoholizado arrollo a su marido que era ciclista (no se murió igual, solo se divorciaron cuando el salió del coma) y después contó una historia con moraleja de un pueblo donde la gente cuando moría en vez de poner el tiempo que duro vivo ponía la cantidad de tiempo que habían sido felices. Otra historia muy deprimente.
Para deprimente todavía me queda desgrabar una nota. Como odio desgrabar. Mi voz es absolutamente insoportable. No entiendo como es que nunca me lo dicen. No es que dejaría de hablar si es que me lo dijeran pero, no se, quizás me buscaría un trabajo en Islandia sobre algo que no necesite hablar y sin poder comunicarme con nadie.
Los otros días hable con alguien por teléfono que me dijo -¿siempre con la voz tomada vos?, -es mi voz, le respondí, -que gangosa que sos!, -mira (matate).
Bueno boys, les dejo un abrazo. Los quiero ¿se los dije?
küssen!

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